Las aguas termales de Churín son buenas para la salud

Churín es un pequeño pueblo de montaña que se encuentra ubicado en los Andes centrales del Perú, al norte del departamento de Lima. El poblado se emplaza a 2250 metros sobre el nivel del mar, y a poco más de 200 kilómetros de distancia de la capital, la ciudad de Lima. El trayecto en coche desde Lima hasta Churín es de unas seis horas de recorrido.

En el lugar abundan las aguas termales, las cuales tienen su origen en las profundidades de la tierra, presentando temperaturas entre los 35 y los 55 grados centígrados. Estas aguas son ricas en diversos minerales, lo que hace que cuenten con variadas propiedades medicinales.

Hay varios complejos termales en la localidad, destacándose los de Tingo, Fierro, La Meseta, La Juventud y Mamahuarmi. Quienes visitan Churín buscan combatir diversas dolencias, tales como el reumatismo, la artritis, la artrosis, la parálisis facial, la bronquitis, el asma, la gastritis y el dolor en las articulaciones. Quienes han sufrido fracturas óseas también se benefician de estos elixires naturales. En el lugar y en sus alrededores es posible encontrar una buena infraestructura de hospedaje, con hoteles y posadas que ofrecen todo tipo de comodidades. Además, en los pueblos cercanos de Huancahuasi y Picoy también hay buenos hospedajes, y otras fuentes termales de gran atractivo.

Las propiedades curativas de las aguas termales de Churín vienen dadas por la extraordinaria presencia de minerales que hay en ellas. Al compararlas con el agua de mar, se estima que tienen tres veces más sales, el doble de cloruros y sulfatos; y cinco veces más calcio. Por ello relajan los músculos, calman los dolores y ayudan a tratar diversas enfermedades.

Pacientes y turistas de Perú y de diversos lugares del mundo acuden a esta zona del país para recibir las bendiciones que la naturaleza brinda en este lugar tan especial.

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