Huacachina, el único oasis de América

A tan solo cinco kilómetros al oeste de la ciudad peruana de Ica se encuentra el Oasis de Huacachina, una auténtica joya paisajística del Perú. La laguna está formada por cristalinas aguas de color verde esmeralda, que tienen un origen subterráneo, y que emergen en pleno desierto costero del Pacífico.

La laguna tiene una superficie aproximada de 20 metros cuadrados, y está rodeada por el pueblo de Huacachina, una pintoresca aldea que cuenta con una pequeña plaza, varias calles, cafés, bares, restaurantes y bonitos hoteles.

La leyenda local cuenta que la laguna se formó debido a las lágrimas de una entristecida princesa indígena, cuyo esposo tuvo que partir a una guerra en la cual murió. De hecho, la palabra “huacachina”, en lengua indígena, significa “mujer que llora”, o “llorona”.

Una de las actividades más divertidas que se pueden llevar a cabo en el Oasis de Huacachina son los paseos en carritos tubulares (también conocidos como buggies). Seguro se divertirá saltando entre las dunas de arena y admirando el majestuoso paisaje desértico.

Muchos también acuden a practicar sandboarding, deslizándose por las montañas de fina arena. Los más tranquilos prefieren recorrer a pie las dunas que rodean la laguna, para tomarse selfies y compartir con sus amigos; tomarse una buena copa de pisco peruano en alguno de los bares del pueblo, o bien llegarse hasta Ica para catar los vinos producidos en la localidad.

Antes de visitar el Oasis de Huacachina, tenga en cuenta que se trata de un lugar soleado y caliente, incluso durante el invierno peruano (del 22 de junio al 22 de septiembre). Las brisas del Océano Pacífico, sin embargo, atenúan la sensación térmica de calor. Se recomienda llevar gorra o sombrero, protector solar, gafas de sol, zapatos deportivos ligeros y cómodos (para caminar en la arena), y ropa ligera. Se recomienda usar ropa interior apta para ambientes arenosos, para evitar que la arena entre en las zonas no deseadas.